La activación partía de una premisa clara: no se trataba de reunir perfiles, sino de construir una experiencia coherente con la identidad de Mahen. Cada decisión —desde el espacio hasta los detalles gráficos— respondía a una narrativa común.
El presupuesto era limitado, pero el enfoque no lo fue. La estrategia se centró en maximizar percepción, optimizar recursos y priorizar aquello que realmente construye marca.
La experiencia reunió a 50 influencers vinculadas al universo wellness y generó contenido orgánico alineado con el posicionamiento de marca.
Más allá del alcance puntual, el verdadero valor estuvo en consolidar vínculos y demostrar que una activación bien pensada puede amplificar percepción incluso con presupuestos ajustados.
La coordinación transversal fue clave: proveedores, diseñadores, equipo creativo y logística debían operar con precisión para que la experiencia se percibiera natural y fluida.
El resultado fue un evento sólido, bien ejecutado y alineado con los objetivos de comunidad. No fue una acción aislada, sino un paso estratégico en la construcción de territorio.
En resumen, se diseñó un concepto experiencial que conectara producto, narrativa y entorno.
Desde la definición estratégica hasta la ejecución final, el proyecto integró:
- Concepto creativo y relato del evento
- Planificación integral (espacio, materiales, piezas gráficas, planning)
- Gestión y coordinación de proveedores
- Dirección de equipos creativos (diseño, copy)
- Regiduría y control operativo el día del evento